Eligiendo papeleta

Una votante escoge la papeleta para votar en el colegio electoral ubicado en la biblioteca de San Lúcar de Barrameda (Cádiz).
Jose Manuel Vidal / EFE

Que unas elecciones son al final una cuestión de cifras no se le oculta a nadie: más o menos votos, más o menos escaños, pero hay otros números en esta campaña en cuyo análisis se vuelcan los politólogos y los estrategas de los partidos. Quienes sepan interpretarlos se llevarán el gato electoral al agua.

(5).- Comencemos por el número más obvio en estas elecciones. Ya nadie duda de la irrupción de Vox en la escena parlamentaria a partir del 28 de abril y eso obliga a recalcularlo todo.  

La larga tradición de bipartidismo en la política española se quebró en 2015 con la entrada de Podemos y Ciudadanos, y parece destinada a saltar definitivamente en pedazos con una quinta fuerza política en escena.  

Si había alguna duda, las encuestas lo han certificado y el propio comité electoral del PSOE, al explicar la decisión de que Pedro Sánchez acuda a un debate televisado “a cinco”, ha rubricado la llegada de Vox diciendo que el CIS le da una estimación de voto superior al 10%.

(25).- Y el 5 lleva al 25, porque ese es el porcentaje de voto en el que varios politólogos sitúan el techo electoral de cualquier opción política con cinco partidos sobre el tablero.

Como la mayoría de las encuestas vaticinan que los socialistas lo superarán y algunas les sitúan incluso por encima del 30%, todo apunta a que, de cumplirse esos buenos pronósticos para el PSOE, alguien tendrá que ceder terreno: todos miran a Podemos.

(103).- La clave será, como siempre, cómo convertir los votos en escaños y los partidos, sobre todo PP y Vox, han puesto el ojo en los 103 que se eligen en las circunscripciones más pequeñas, las que eligen entre dos y cinco —además de uno en Ceuta y otro en Melilla—, y en las que en esta campaña se combate casi “casa por casa”.

La victoria de Trump, el Brexit… el voto rural estuvo detrás de esos recientes cambios políticos internacionales y en España en los últimos años ha sido con esos “muchos poquitos” con los que el Partido Popular ha fraguado sus mejores resultados.

Un 23,5% en las circunscripciones que eligen 3 escaños, un 17,8% en las de 4, y un 14,8% en las de 5. Esos son los promedios para conseguir un escaño en las circunscripciones más pequeñas, según los cálculos de Rafael Rubio, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, experto en elecciones.

Lo que esté por debajo puede ser voto “tirado” y por eso Pablo Casado llegó a pedir en precampaña a Vox que no se presentara en las provincias pequeñas ante el riesgo de que los votos del PP que se vayan al partido de Abascal no sirvan ni a uno ni a otro y acaban beneficiando al PSOE.

(61/48).- Para los socialistas esos votos son importantes, pero los ven menos amenazados ante un escenario de Podemos en retroceso, por lo que su campaña está más pendiente de los que pueda ocurrir con los 61 escaños que se eligen en Andalucía y los 48 de Cataluña.

El PSOE nunca ha conseguido buenos resultados en unas generales si no los ha tenido en esas dos comunidades autónomas.  

(41).- O para ser más exactos el 41,6% que aún no sabe a quien votará entre aquellos que, no obstante, sí tienen decidido hacerlo.  

No es la primera vez que las encuestas reflejan un porcentaje tan elevado de indecisos y, de hecho, los sociólogos coinciden en que el voto se decide cada vez más tarde y por eso las campañas electorales acaban teniendo más influencia de lo que parece.

Para el 28 de abril, todos los partidos piden movilización de su electorado y lo hacen agitando como pocas veces antes el argumento del miedo: miedo a la extrema derecha, miedo a la ruptura de España…

(2).- Esa dinámica electoral de polarización y recurso al miedo para buscar el voto, junto a la irrupción de factores más ideológicos y emocionales que en anteriores ocasiones nos lleva a otro de los números que, no por obvio, será menos importante para determinar el resultado electoral: el 2, los dos bloques.

PSOE y Podemos, de un lado, frente a PP, Cs y Vox, por el otro. En el caso de la derecha, aún con lógica competencia interna, ese bloque aparece más claro a la vista de los electores, ya que se ha concretado en imágenes como el Gobierno de Andalucía o la manifestación de la plaza de Colón de Madrid.

La izquierda utiliza contra ese bloque sobre todo la presencia en él de la extrema derecha de Vox, mientras que los principales reproches desde la derecha al bloque de PSOE y Podemos se refieren a su “coqueteo” con los independentistas catalanes y la izquierda abertzale vasca.  

(11).- Cuando en la madrugada del 28 al 29 de abril los dirigentes políticos —unos eufóricos, otros derrotados— se vayan a la cama, todos serán conscientes de que solo estarán a 11 días de que comience una nueva campaña electoral, la de las municipales, autonómicas y europeas.  

Los sociólogos analizan también el posible hartazgo del electorado por un calendario electoral tan apretado, mientras que los politólogos tendrán que esperar al 29 de abril para empezar de nuevo a hacer sus cálculos. Numerología, lo llaman irónicamente algunos.

Dice la RAE de la numerología: “Práctica supuestamente adivinatoria a través de los números” y también “Estudio del significado oculto de los números”.

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